abril 28, 2010

Un prólogo: "En la raíz del árbol de la literatura"

"Así pues, como quiera que la brevedad es el alma del talento, y que nada hay más enfadoso que los rodeos y perífrasis, seré breve", hizo decir William Shakespeare a Polonio, uno de los personajes más amigos de las digresiones en Hamlet (1602). El entusiasmo de Polonio por la brevedad es el mismo de muchos escritores que requieren largas páginas para trazar una idea, describir un paisaje o dar cuenta de un asunto. Ninguno de esos escritores aparece en este libro, que reúne una serie de relatos breves para los que la crítica recurre a diversos nombres: hiperbreves, brevísimos, microrrelatos y otros. Esta multiplicidad de nombres da cuenta de la relativa novedad del fenómeno y del carácter reacio a las definiciones de este tipo de relatos, cuyas vecindades con los aforismos, los chistes, los juegos de palabras, los refranes y otras formas de la literatura breve hacen difícil de clasificar. Quienes no practicamos el género vemos esta resistencia a la definición como uno de sus principales méritos; el otro, por supuesto, es su brevedad, en la que en ocasiones hay inteligencia y otras veces ingenio, su pariente menor, pero casi siempre hay belleza, sensibilidad y la vida que tantas veces queda fuera de las páginas de los periódicos y de las grandes novelas. El estadounidense Henry David Thoreau escribió que "hay muchos que se van por las ramas por uno que va directamente a la raíz". Este libro reúne los relatos de unos escritores que están en la raíz del árbol de la literatura, esa raíz de la que el árbol extrae su alimento.


Prólogo a la edición del IV Concurso literario de hiperbreves Movistar (Madrid: Bubok, 2010).

abril 04, 2010

Acerca de la situación de la prensa en Rosario

Este Dossier de Artículos no es sino un repositorio de noticias, reseñas y reportajes escritos por mí o acerca de mi trabajo, de allí que muy pocas veces incluya artículos inéditos o que se salen específicamente de ese marco. Una noticia, pienso, requiere sin embargo ser mencionada aquí.

Ayer, más de ocho mil personas marcharon por las calles de Rosario para repudiar los veintiséis despidos que el grupo Multimedios La Capital dispuso la semana pasada en dos emisoras de radio de su propiedad, LT3 y LT8. Los despidos provocaron la reacción del Sindicato de Prensa de la ciudad y de los empleados del diario La Capital, que dispusieron un paro [huelga] por tiempo indeterminado hasta que la empresa (que debe a sus empleados pensiones y cuotas sindicales de varios meses) rectifique su decisión. De no hacerlo, no sólo perderán su trabajo los empleados despedidos (y eventualmente también muchos de los otros medios del grupo, que ya han enfrentado situaciones similares en el pasado), sino que los habitantes de la ciudad de Rosario perderán con ellos su derecho a una prensa libre y plural.

Nací y crecí en esa ciudad, el Sindicato de Prensa fue mi sindicato durante casi toda mi vida, trabajé en LT8 y en La Capital, y tuve amigos en LT3. Me marché de Rosario porque no creía que allí pudiera yo escribir el tipo de periodismo que quería escribir, pero muchos amigos y colegas, que fueron más temerarios o más valientes que yo, se quedaron y ahora pelean por su lugar de trabajo y el sustento de sus familias. Mis padres me enseñaron que uno es lo que hace, y no hay nada más terrible que uno no pueda hacerlo en nombre de la decisión de una empresa. Mientras ésta se piensa qué hacer, los colegas y amigos de la prensa de Rosario se manifiestan públicamente por la recuperación de sus trabajos (que es lo mismo que decir la recuperación de un periodismo bien hecho, sustento necesario de la cultura democrática en cualquier país, no sólo en Argentina) y yo invito a los lectores de la prensa de la ciudad a no comprar el periódico que, con noticias anticuadas y de agencia, la empresa imprime en algún lugar y procura introducir en los kioskos de Rosario, difundir la noticia y dar su apoyo a los colegas de la ciudad en su conflicto. Una sociedad mejor requiere una mejor prensa, y ambas son asequibles: basta tan sólo que deseemos tenerlas y luchemos por ellas.

La noticia, aquí.


Inédito.